
El lunes, extrañada ya de no recibir su visita, sumergí el predictor en un vaso de plástico. No habían pasado ni dos segundos cuando esas dos lineas se pusieron rojas. Me eché a temblar, un temblor que no pude controlar. Caminaba por el pasillo, que se me hizo eterno pensando cómo se lo tomaría él. Si, era deseado y buscado, pero si a mi me había impresionado tanto la noticia, mi Príncipe se iba a quedar muerto. Todo fue maravilloso. Su reacción y la de todo el mundo. El otro día lo comentaba con una amiga, jamás me imaginé una reacción de tanta felicidad y alegría en todo el mundo a quien le hemos dado la noticia de que vamos a ser padres.
Estoy preñá como una burra y soy totalmente feliz. Siento una alegría difícil de describir, nunca antes sentida. A nuestro bebé le llamamos de momento, Little Monster (Martí dixit) y ya mide medio centímetro. Se mueve y el sonido de su corazón es más bonito que el Marinero de Luces de La Pantoja.
Voy a ser mamá, ¿no te parece super fuerte?