jueves, 10 de julio de 2008

LA MÁS GRANDE


Tenía ocho años cuando murió Paquirri. Recuerdo a toda mi familia en el salón de casa de mi tía viendo Informe Semanal. Fue un drama, una conmoción para ellos, más tarde supe que para España entera. Miraba todo con expectación y curiosidad, no conocía ni al torero ni a su joven viuda. Aquello tuvo que impactarme de alguna manera inexplicable.
Mi madre, atesorando siempre la historia, grabó en vídeo el reportaje. Pude ver en los años siguientes la agonía y muerte de Paquirri más de cincuenta veces, podría recitar sus palabras sobre la camilla de memoria, el entierro, su viuda con la cara desencajada llevada en volandas por sus dos hermanos…lo recuerdo todo.
Así fue como empezó mi amor por Isabel Pantoja.
Nunca olvidaré aquella noche de su reaparición en el teatro ante la Reina, presentando su “Marinero de Luces”, disco que tuvo que grabar prácticamente sedada y que ha sido el de mayor éxito en aquellos años y en su carrera. Con túnica blanca, tiara de brillantes, labios rojos y las dos alianzas en su dedo. Al final sacó a Paquirrín, que tendría unos dos añitos y aun era un niño bonito, con una rebeca de angorina azul celeste. Antes de eso, su exclusiva en "Hola" por la que le pagaron 25 millones de pesetas de la época en la decía que lo había pasado tan mal que ni si quiera podía cuidar a su hijo recién nacido, que había deseado morir para estar con él.
En el año 2000 me fui al Parador de Córdoba donde hice mis prácticas de fin de carrera durante seis meses. A los tres días de llegar, ya toda la recepción sabía de mi pasión por Isabel. Cuando una tarde mis compañeros me enseñaron un fax en el que se confirma su reserva para dentro de tres días, casi me da algo. Me pasé todas los días siguientes canturreando “Se me enamora el alma”, “Marinero de Luces”, “Pensando en ti”…
La fecha señalada me pinté como una puerta y nerviosa me fui a trabajar y a esperar la llegada de mi diva. De repente la vi entrar, con un traje blanco lleno de flores rojas, recta, altiva… Me entraron unos nervios que me bloqueé, no pude decirle nada, me temblaban las manos porque la tenía a un metro. Mi compañera Susana, que percibió mi parálisis, le dijo: “Señora, esta chica es de Canarias y quería saludarla porque es muy fan suya”, ella, con una sonrisa falsa que demostraba que estaba harta de conocer gente dijo: “vale”. Salí de la recepción, me acerqué y me dio dos besos. Me llamó la atención que era más bajita que yo y que llevaba el pelo de la cara y de los brazos teñido de rubio (si, lo del bigote no es una leyenda urbana) Si hubiera sido una fan común, habría dejado de serlo en ese momento, fue fría y distante, pero como la adoro, me dio igual.
Mi compañero que le llevó las maletas a su suite, iba tras ella y su séquito: peluquero, maquillador, asistente y María Navarro su manager. No se percataron de su presencia y cuando La Pantoja abrió la puerta de la suite dijo: “Ea, pues ahora meamos y nos vamos”. ¡Qué grande!
Luego vino Cachuli, el “dientes, dientes que eso es lo que les jode”, el Tomate y el “¡no me vais a grabara más” grito de guerra a las puertas de Cantora y que siempre he querido para politono de mi móvil. A pesar de todo, mi admiración por ella, incomprendida por mucha gente, nunca se desvaneció.
El año pasado me llegó un sms de una amiga que decía: “La Panto viene a Tenerife, página 115 de el periódico El Día”. Por fin. La iba a ver.
Las entradas se ponían a la venta en la otra parte de la isla a las diez de la mañana, a las ocho ya tenía plantada a mi prima allí. La entrada 00001 la tengo yo, guardada como oro en paño.
Llegamos al sur, mi madre, una amiga y mi prima (la que se fumó las dos horas previas para conseguir las cuatro primeras entradas). Una hora antes, sentadas merendando en una terraza, se empezó a oír un barullo de gente. Cuando miramos y vimos que el alboroto era porque paseaba por allí Paquirrín con un amigo, todos empezamos a aplaudir. Incluso en medio de la exaltación se oyó algún grito de “guapo” y todo. Flipante. Mi amiga no paró hasta conseguir sacarnos una foto con él. Podría escribir muchas cosas de ese pobre chico víctima de una fama que nunca buscó y se le vino impuesta, pero solo diré que con nosotras estuvo encantador.
Cuando ya sentadas empezó a sonar “Francisco Alegre”, todo el mundo en pie, y la vi salir, recta, altiva, con peineta y bata de cola, me entró tal ataque de llanto que solo mi madre entendió, mi amiga hasta se asustó. Tantos años esperando verla y la tenía delante.
Genial, insuperable, divina…maravillosa. Superó mis altísimas expectativas. No lo olvidaré nunca.
El concierto fue un domingo y el miércoles siguiente, a Isabel Pantoja se la llevaban detenida a los calabozos a declarar por el “Caso Malaya”. Ni todos los cumpleaños de mi vida juntos superarán los sms y llamadas que recibí ese día. Todo el que me conoce sabe de mi amor por la que para mi es La Más Grande.

lunes, 7 de julio de 2008

¿REBAJAS? NO, GRACIAS.

Me hice el firme propósito de no ver las rebajas ni de lejos, ni olerlas. Con un argumento sólido que es mi próximo viaje a Tailandia, tengo que ahorrar y a penas me queda tiempo para hacerlo. Pagué los pasajes con la todopoderosa VISA que en cualquier momento saldrá de mi cartera para prenderse fuego ante mis ojos y estoy buscando coche que después de ocho años de tener carne y de desplazarme en guagua ( autobús en la Península ) tranvía y en el coche de mi Príncipe, ya es hora.

Pues bien, mi NO a las rebajas se esfumó a las diez y cuarto de la mañana. Estaba en Santa Cruz realizando gestiones relacionadas con mi trabajo y me llama mi padre para citarme en la calle principal de la capital, atestada de todas las tiendas que visitamos los mortales que sufrimos de esa enfermedad terminal llamada consumismo. Tentada estuve de decirle que no, pero hacía tres días que no lo veía y ya tenía mono. No tenía a penas tiempo de escaquearme más del trabajo, así que me juré a mí misma repitiendo diez veces la frase: “no pisarás una tienda”. Y así hasta diez.

Nos citamos en la puerta de Mango. Estupendo, Mango, el templo de las Penélopes. Las odio, ¿no pueden diseñar algo feo? Le vi parado en la esquina, esperándome con el móvil en la mano llamándome para que me diera prisa. Dude. Fueron décimas de segundo en que todo giró a cámara lenta, tenía a mi padre a cinco metros y la puerta de Mango a dos… Entré en el templo de las Pe. Como una posesa hice un reconocimiento en menos de diez segundos, ansiosa por descubrir un traje para la boda en Tailandia, no llegué ni a la mitad de la tienda. Mi padre entro, me dio un beso y me dijo que nos fuéramos. Bien, estuve en Mango menos de un minuto y no compré nada. Lo estaba consiguiendo.

Papá, cual genio recién salido de la lámpara de Aladino, me llevó unos pasos más abajo y me metió en Massimo Dutti. Subíamos las escaleras mientras le insistía en la prisa que tenía. No sabía que quería de mi. Pensé unos segundos si su plan era torturarme, pero él no conocía mi promesa de “rebajas no, gracias”. Al llegar me dijo una frase que me volvió loca y que no terminé ni de escuchar, porque me lancé a sus brazos llenándolo de besos: “elige lo que quieras que te lo compro”.

Tengo un traje muy mono gris y una camisa muy fina color mostaza que enamoró a mi progenitor y que luego me enloqueció cuando me la probé en casa. Cuando estaba en la cola de quince personas para pagar ( yo no, menos mal), llamé a mi Príncipe para decirle: “mi padre es la bomba”. Reflexioné sobre la crisis. Las tiendas estaban atestadas de gente con colas gigantescas. ¿Hay crisis realmente?

No iré más, prometido.

Ya, mi palabra no es muy de fiar, lo sé. Solo tengo que buscar un traje maravilloso para la boda…Solo eso, juradito.

miércoles, 2 de julio de 2008

BENDITO PALEOLÍTICO

En el año 2001 me fui a vivir a Oxford. Me me fui con un trabajo que me consiguieron en una agencia de asistenta de dirección de un pequeño hotel con solo 22 habitaciones. Cuando me entrevisté con el Director del hotel por teléfono me dijo que me podía conseguir alojamiento en la casa de una señora que trabajaba por horas en la lavandería del hotel. Acepté sin pensármelo y para allá me fui, sin saber cuanto tiempo estaría y con un inglés que yo creía aceptable, pero que en cuanto llegué me di cuenta que era lamentable.
Tengo la suerte de que tengo una prima viviendo cerca de Londrés y me quedé en su casa cuatro días antes de llegar a mi destino.

Mi primera sensación cuando empecé a conocer Inglaterra, es que en vez de venir de España, venía del Paleolítico. En las estaciones de tren habían ordenadores de pago a modo de cabinas de teléfono para conectarte a internet, en los centros comerciales había baños de hombres, de mujeres, de minusválidos y para madres con hijos pequeños: con sillones para darles cómodamente el pecho, cambiadores de bebés. No me lo podía creer. También me llamó la atención que los semáforos pasaran por el amarillo antes de cambiar al verde, y no solo al contrario como aquí, y desde que te colocabas en el paso de peatones para cruzar todos los coches paraban de inmediato. En los supermercados, al terminar la compra si pagabas con tarjeta, la cajera te preguntaba si querías dinero en efectivo y en caso afirmativo te lo daba y te ahorrabas pasar por el cajero. Nunca había salido de España y me parecía todo tan moderno...

Cuando llegué al hotel, me pareció horrible de entrada, luego empecé a cogerle el punto hortera de las paredes empapeladas de unos estampados imposibles y hasta me terminó gustando. Bueno, no.


Pero lo mejor estaba por llegar cuando entré en la que sería mi casa. ¡Ay Dios! Era en un barrio muy humilde, por no decir pobre, pobre y los dueños de la casa eran un matrimonio de 70 años.


Él era igualito al actor que interpretaba Fredy Kruger, que también era el lagarto de "V" que vivía con la resistencia, pero con treinta años más, posiblemente el señor más feo que he conocido nunca. Ella, Mikie, una señora encantadora que me recibió con mucho cariño. En la casa había otro inquilino, se llamaba Wellintong y era un perro que tenía 15 años, que nunca corrió, ni ladró y que siempre me pareció que estaba al borde de la muerte, viendo el túnel con la luz al fondo, vamos. No soy amante de los animales, probablemente porque nunca los he tenido, y juro que en los seis meses que viví allí nunca lo toqué. Welly, desprendía un olor insoportable que luego supe por el anterior chico que vivió allí durante dos años, que nunca lo habían bañado. En los seis meses que yo estuve allí, tampoco.


La tarde en que llegué con mi prima y su familia, nos percatamos pronto de que el matrimonio no tenía ni idea de español. A la media hora de llegar le comenté a mi prima en voz baja, por si acaso: " la señora me dio olor a bebida", ella me dijo que había notado lo mismo pero que luego se había dado cuenta de que era de un caramelo que tenía en la boca.


El caramelo resultó ser una botella de whisky que se bebía en un día y que mezclaba con cerveza de 8,5º. Aparentaba tener 10 años menos de los que tenía, claro, estaba conservada en formol, y aunque era un encanto, a partir de las seis de la tarde se ponía cariñosa y me decía :"I'm your second mother, I love you.....". Entonces me metía en el cuarto para no verla ir dando tumbos hasta la habitación.


En los meses de invierno en los que anochecía a las cuatro de la tarde y el frío no me dejaba vivir, me salvó la lectura, Mi País del domingo que me llegaba el lunes y me costaba 600 pesetas y las llamadas diarias de mis padres gracias al Europa 15.


Una mañana me levanté a las siete de la mañana para ir a trabajar y la vi bebiendo directamente de la botella de whisky, empinando el codo en el sentido más literal de la expresión, ese día decidí venirme a casa. Volver al Paleolítico de mi alma, que es donde mejor se vive aunque tengas que poner cara de pena y suplicar para que los coches se paren en los pasos de peatones.


jueves, 26 de junio de 2008

PUDIMOS


Anoche viví el partido de fútbol más bonito de mi vida. En el bar, con mi Peña, con mi padre al lado. Pusimos a La Pantoja antes de que comenzara el partido, porque aunque mucha gente dice que es gafe, siempre que ha sonado Marinero de Luces, gana España. Pantoja, desde aquí te lo digo: eres nuestro talismán, aunque no lo sepas.
Faltando dos minutos para el final, ya me notaba un nudo en la garganta. Pensé "mierda, no puedo ponerme a llorar". Cuando pitaron el final del partido mi padre se giró me abrazó y me dio un beso. Con ese gesto supongo que me quiso decir que estaba feliz de que estuviera a su lado, disfrutando con él de la emoción de un partidazo. De banda sonora empezó a sonar "We are the champions" de Queen. El resto de mis chicos, Fede, Agustín, Víctor, Floro, mi Sandri... también vinieron a besarme. Nos faltó el Pantana, Mi Ramón, que por inclemencias de Iberia no llegó a tiempo. Todos nos abrazamos, parecía Fin de Año. Intenté tragarme el nudo y aguantar las lágrimas, lo conseguí pero antes se me escaparon dos.
Luego a la calle, que estaba cortada por la marea roja. Cantos, banderas, alegría, agua que caía desde un balcón del que nos regaban. Dos horas en las que no había problemas.
¡¡¡Hemos ganado la Eurocopa!!! Aun no me lo creo... Pudimos.

martes, 24 de junio de 2008

EL PROTOCOLO TAILANDÉS


El protocolo es una loza que llevo pegada a mí desde hace años y de la que no logro desprenderme, me atormenta. Tengo terror a romperlo, a meter la pata, a mandar a callar a mi Príncipe como hizo nuestra Letizia, y que nunca me perdonen, como a ella, a pesar de seguir el protocolo a raja tabla desde entonces.
Tengo una boda en Tailandia este verano. Si, un bodorrio en Bangkok. Muy fuerte. Se casa un amigo nuestro y los únicos invitados de España que vamos somos la madre del novio, mi Príncipe y yo. Es sin duda alguna la cosas más fina que voy a hacer en mi vida. Con la excusa de la boda, nos pasaremos una semana en Phuket ( véase la foto ilustrativa) y otra en Bangkok. La idea de comprarme bolsos de Prada, Gucci y Chanel a cinco euros no me deja ni dormir.
La boda consta de dos partes en el mismo día. Por la mañana será una ceremonia tailandesa en la que nos tendremos que alquilar trajes típicos para asistir. Casi lloro de la emoción cuando me enteré, me parece tan genial... Y a la noche una ceremonia europea. Bien, he aquí mi drama. No tengo ni idea del protocolo tailandés, me asaltan millones de preguntas sin respuesta. El chico que se casa, me dice que no me preocupe que me lo explicará todo, que hay tiempo. ¿Tiempo? Es en agosto y yo necesito saberlo todo ya. ¿Habrá algún color prohibido en las bodas tailandesas? ¿ vestido largo o a media pierna? ¿pelo suelto o recogido? ¿ que entienden en Tailandia por “boda europea”?
Tengo un hermano “postizo” que está casado con una chica que se llama como yo ( no diré nuestros nombres verdaderos porque no queremos fama, reconocimiento ni prensa en la puerta de casa). Mi tocaya, que tiene un glamour mezcla de Eva Longoria y Jennifer López que no se puede soportar, me ofreció anoche un traje vintage maravilloso que tiene. Es bajo hasta los pies, palabra de honor y malva (como mi carro) que heredó de su madre y al que podríamos denominar el vestido con mayúsculas. Hace un par de años me hice la promesa de no llevar trajes de noche prestados, por el estrés que me provoca destrozarlos con el tacón de aguja, mancharlo o perderlo. Así que ya tengo un nuevo dilema, ¿acepto su oferta y llevo EL TRAJE o me compro algo en las rebajas? Pensando sobre el tema y poniéndome en el peor de los casos, si le pasa algo al vestido, podría compensarla con un maxibolso de Prada que seguro que le haría olvidarse del enfado al segundo, pero sigo teniendo mis dudas.
Mi hermano “postizo” y su Eva Longoria van a ser padres en septiembre. Son una pareja joven, que contra todo pronóstico no quieren saber el sexo del bebé. Al principio me pareció una aberración y una locura, y ahora no me gustaría saber lo que es por nada del mundo. ¡Es tan emocionante! Viven en un pueblo y claro, hasta han parado por la calle a la ginecóloga que les lleva el embarazo para ofrecerle paellas y bizcochos para que revele el sexo, ella sigue muda. Pero lo más alucinante de este asunto y lo que no les perdono porque eso si que ya rompe con el protocolo más básico y primario, es que aún no han decidido el nombre del niñ@. No hay semana que no me llamen para darme un disgusto con su última elección, he oído casi de todo: India, Dana, Fabiola, Candela (estos dos últimos me encantan), Abril…¿es correcto llamar Abril a una niña que nacerá en septiembre?. Mateo, Luca ( que terminará siendo Lucas), Victor, Iker… Ya le dije: “Iker, no, va a ser siempre el portero del Madrid, y lo llamarán “El Santo” en el cole”. Estamos en un sin vivir… ¡Ayuda! Necesitamos un nombre para esa barriga.
Juré que esta semana no iba a comentar el “Hola”, pero a la vista está que no soy una mujer de palabra, así que allá voy. Casi monto en cólera cuando al abrirlo veo que por un error de edición, mi ejemplar está tintado de amarillo en todas las fotos en las que alguien aparece vestido de blanco (el 90% de la revista). Mi indignación fue en aumento cuando compruebo que no veo bien ni la boda de Briatore, ni la comunión de la hija de la Duquesita de Alba y Francisco Rivera y la del hijo de Lara Dibildos (esto me importa menos). Me conformo con la portada y con lo poco que puedo intuir a través del amarillo. Contemplo estupefacta a Ana Botella y a su hija Ana Aznar (que inexplicablemente no está embarazada) vestidas de blanco junto a la novia. ¿Desde cuándo ir a una boda de blanco es legal? Porque esto es tan fuerte que ya la palabra protocolo se me queda corta. Nunca se me ocurriría ir a una boda ni de blanco ni de negro. Es lo primero que aprendí.

domingo, 22 de junio de 2008

viernes, 20 de junio de 2008

AHORRANDO AGUA

Estoy desbordada con el tema del carro. Os pido ayuda y lo que recibo son reproches injustos y peticiones multitudinarias de fotos de mi nuevo carro, del viejo, de los carros del mundo…. La foto llegará, cuando tenga fuerzas para salir a la calle con mi carro malva (¿o es lila?, siempre confundo esos colores). Y cuando mi querida hermana se decida a venir a hacer la sesión fotográfica, que en el blog no se puede salir de cualquier manera. Si no lo hace tendré que amenazarla con contar esa historia suya que me pidió expresamente que nunca relatara en el blog... No me hagas llegar a eso, sabes que me gusta amenazar lo justito.

Llego a casa y leo el notición de “El Mundo” perpleja: “El cerebro de los gays es similar al de las mujeres”. Después de asimilarlo y fliparlo en colores y olores, porque una de las cosas que dice este estudio es que “los gays y las lesbianas procesan el olor de manera distinta a los heterosexuales”, llamo con carácter de urgencia a mi M.A.G. (Mejor Amigo Gay) para comentarlo. Su respuesta, siempre sorprendente, fue: “eso ya lo sabía yo sin hacer un estudio, mira tu…”Mi amigo se autodenomina mariconazi. La explicación del término es que siendo homosexual, pareciéndolo y cumpliendo algunos clichés, no tiene ese lado super sensible que se les presupone a los gays. Me afirmó hace años, que no derramó una sola lágrima con la muerte de Chanquete, pero eso nunca me lo creí.Hablamos de la crisis de Partido Popular y del posible sucesor de Mariano Rajoy, le pregunto si sería capaz de votar al P.P. si el Secretario General fuera Gallardón, “ni muerto, y mira que me gusta”. Hacemos apuestas sobre quien se llevará la portada del “Hola”, si la boda de Belén Esteban o la del hijo de Raphael con la hija de José Bono, que se casan el mismo día. Tema complejo, ni yo me atrevería a decantarme por una de esas dos españas para la portada. ¿La fina o la del pueblo llano? Bueno, llanísimo. Tendremos que esperar. Comentamos el tema del calentamiento global que le tiene muy preocupado, los polos de derriten y el Planeta se deteriora, “tenemos que evitarlo porque yo no quiero estar aquí cuando esto se desmadre”. Me dice por enésima vez que cierre bien los grifos del agua, que me lave los dientes con un vasito solo y que ahorre luz. Y finalizamos la conversación con su ultimo problema existencial: hace dos años que llevó a su costurera once pantalones para se los estrechara y fueran de tubo, a la moda, y ahora “lo último son los pantalones de campana, ¿tu sabes el pastón que me voy a gastar en renovar el fondo de armario?”

Cuelgo y me quedo reflexionando un rato sobre la noticia del cerebro de los gays y las mujeres, eso explicaría muchas cosas, muchas amistades y similitudes. No sé muy bien que opinar sobre el tema, me confunde.

Me ducho ahorrando todo el agua que puedo. Cuando termino compruebo que España se juega su paso a la semifinal con Italia. Estupendo, otro año que no pasaremos de cuartos. El lunes nuestro equipo estará de vuelta, si un milagro no lo evita.

sábado, 14 de junio de 2008

CALMANDO A LAS MASAS

Estoy estresada, emocionada...Mi España volvió a ganar, no puedo vivir!!! Tampoco puedo ser feliz del todo, tengo un cargo de conciencia que me está matando poco a poco. Hasta veo el túnel con la luz al fondo y unas siluetas a lo lejos, junto a la luz, que deben ser mis seres queridos del más allá dándome la bienvenida.

He puesto mucho esfuerzo en este blog. He hablado de política, de problemas sociales, de Rodolfo Chiquilicuatre, de mi teoría de que los hombres y las mujeres somos dos razas distintas, de las mujeres y su aversión por el fútbol. He corregido faltas, he modificado textos, he releído mis post hasta la saciedad. Y resulta que mi nota aclaratoria, que casi ni escribo, sobre la muerte de mi ex carro de la compra de charol naranja causa conmoción y es jaleada por medio país ( el otro medio es del P.P. y no lee mi blog)

¿En qué he fallado? ¿ Cuál ha sido mi error que estoy pagando con sendas crisis de ansiedad? Llego de ver el partido medio eufórica, me meto en internet y veo que al pueblo lo que le interesa es una foto de mi ex carro. ¿ Y el gol de Villa? ¿Y la crisis mundial? ¿ Y la inauguración de la Expo? ¿No son temas en los que os podéis preocupar? Empiezo a perder los nervios, dudo entre si tomarme una tila con un trankimazin o pasar primero al plan A. Lo hago. Pongo a Amy Winehouse de fondo y me concentro en leer el "Hola", que debido a la huelga de transportistas (otro tema del que os deberíais preocupar) sale el martes y no el jueves. Llego a las últimas páginas y ya estoy más calmada. Bien, no tendré que tomar ningún tranquilizante, todo el tema del blog parece minimizado, y de repente....No!!!! Página 111 de la revista...pero ¿esto qué es? Nati Abascal, que más parece Victoria Beckham de lo estirada que está, con un fabuloso vestido de Valentino llevando a un tigre de la correa. No puede ser. Paro la música, llamo a mi novio para que certifique lo que ven mis ojos. Me confirma que si, que es un tigre. Y me dice una frase que me quedará grabada a fuego en el corazón y que rompe mi fingida calma.: "mira, lleva un tigre por la calle y tú no querías ir con el carro naranja a Mercadona"

Ahora escribo esto con perspectiva. Ha pasado una hora, o dos, desde que vi la foto. Tengo que calmar a las masas y no se cómo. Me siento culpable por no tener el carro y por tener la cámara de fotos estropeada y no poderos enviar una de mi carro malva nuevo, para intentar hacer olvidar el otro. Por favor, pido tranquilidad. No puedo soportar más presión. En ocasiones veo muertos. Dejadme vivir. Por mi salud mental, que corre grave peligro. Mi novio palpó mi agonía después de su poco acertado comentario sobre Nati Abascal-Beckham y, en un intento de arreglar las cosas, y consiguiendo el efecto totalmente contrario me dice: "yo que tú iría a cambiarlo, el carro naranja estaba en tu destino".

miércoles, 11 de junio de 2008

MI EX CARRO

NOTA ACLARATORIA: mi carro de la compra naranja de charol, ya no está en mi vida. Trianera nunca me perdonará por no sacarle una foto y colgarla en el blog, pero creerme, que flaco favor le hubiera hecho a su vista y a la de todos. Imaginen el carro más naranja, llamativo y escandaloso del mundo y multipliquen por tres, así era mi ex carro, y sin mencionar que no había nada en mi armario que combinara medianamente bien con ese naranja cantoso. Mi nuevo carro es lila con lunares malva claro...y soy "yo" en forma de carro de la compra. Esta tarde a Mercadona a estrenarlo.

LAS MUJERES Y EL FÚTBOL


Por fin ha vuelto el fútbol a mi vida…La Eurocopa, no siendo la Liga, ni el Mundial, mitiga mi mono del “deporte rey”. Comenzó para mi oficialmente el lunes, con ese gran partido Holanda- Italia. Mujeres del mundo: ese es el tipo de partido que hay que ver para aficionarse. Fue rápido, bonito, con goles, con emoción, con un equipo contrario que viene de ser el actual campeón del mundo y no se viene abajo ni en el último minuto a pesar de llevar dos goles en contra.

Y ayer, esa España de pandereta y Chiki Chiki , la España de la Obregón y la Pantoja, de Zapatero y Luís Aragonés, de más ministras que ministros, de "¿Dónde estás corazón? y de "Informe Semanal", del "Hola" y el "Curoe"…..MI ESPAÑA. Sin Raúl, pero con una victoria contundente que estuvo a punto de hacerme olvidar al siete blanco.

Desde pequeñas, las mujeres vemos el fútbol como a un enemigo. Como el ladrón que nos quita tiempo de estar con nuestros maridos, novios, amigos, hermanos y padres. De eso tienen mucha culpa ellos, a los que les encanta vivir sus partidos sin mujeres, con sus amigos y tener esos espacios de libertad domingueros que todos necesitamos.

A mi empezó a gustarme como rebelión ante una frase que mi padre me repetía a menudo cuando me veía mirar la tele de reojo: “no me gustan las mujeres a las que les gusta el fútbol”. Eso es como decirle a un niño de tres años que no pinte las paredes. Pasaron los años y cada vez me aficioné más, me hice de su equipo (para que su disgusto no fuera aun mayor) y juntos hemos vivido ya momentos inolvidables de triunfos y derrotas de nuestro Real Madrid. Le costó asumirlo, pero entré a formar parte de su Peña de Fútbol, y me convertí en la única mujer. Nos reunimos en un bar a ver todos los partidos del Madrid, del Barça, de Champions, Copa del Rey, Mundial o, como ahora, Eurocopa. Es probablemente en uno del los lugares en los que más me río y me divierto. Antes buscaba en Internet estadísticas sobre el porcentaje de mujeres que distinguen, ven y saben lo que es un fuera de juego, pero no lo encontré. Yo soy una de ellas, y seríamos muchas más si los hombres nos lo explicaran mejor y decidieran compartir con nosotras la emoción de un partido.

Mi novio me conoció ya siendo futbolera, le gusta hablar conmigo del deporte, que lo entienda medianamente y a mi me encanta que me enseñe cosas, ya que él sabe mucho más que yo. Él es más del Barcelona que Puyol, y yo soy más del Madrid que Casillas, así que eso le da más vidilla a las discusiones.

Hace un tiempo leí una entrevista que le hacían a José Ramón de la Morena ( el director y presentador de “El Larguero”, el programa deportivo de radio más escuchado del país) le preguntaron entonces que para qué tipo de hombre hacía su programa, su respuesta fue contundente: “el programa lo hago pensando en las mujeres. Son ellas las tienen el poder de mandar a apagar la radio o no”.