Me había propuesto hacer un cambio radical a mi blog. Un giro de esos que dejan sin respiración. Pensaba dedicarme a hablar de la política internacional, del hambre en el mundo y hasta de la crisis. Lo juro.
Iba a desterrar por siempre temas banales del papel cuché, me había hecho el firme propósito de no volver a hablar de la "Biblia-Hola", ni de mi viaje a Tailandia, ni de como desde que llegué a finales de agosto no he vuelto a pisar una tienda para comprarme algo para mi (también lo juro) y de lo poco que esto me ha servido para ahorrar, porque tengo el mismo No-Dinero.
Pero claro, nunca acaba una de sorprenderse. Esa frase de que la realidad supera la ficción es una verdad como un templo.
El tema es que por donde quiera que miro me encuentro con un No-Algo. Se está poniendo tanto de moda que yo también quiero uno. Quiero un No-Lo que sea.
Primero fue la No-Boda de La Duquesa. Este tema, que me tiene en un sinvivir, y que sueño con que llegue un miércoles en que reciba un email de Aurora diciéndome: "Cata, en el "Hola" sale la boda de Cayetana".
Pues resulta que esta tarde le dije a mi Príncipe que yo también quería una No-Boda. En mi mente calenturienta había tramado el maquiavélico plan de anunciar a bombo y platillo mi bodorrio (que se que muchos están deseando, empezando por mi hermana que ya tiene "supuesto" peinado y diseño del vestido) y luego...zas!! No hay boda, hay una No-Boda. Él me miró con esos ojillos tan monos y en ellos vi pena y lástima, vi un "estás loca" que no dijo, ni falta que hacía porque yo lo vi. Pero todo se andará, porque cuando me emperro en algo, al final por no oírme, sucumbe.
Y para colmo, dándole yo vueltas a las No-Cosas pongo la tele y veo atónita el No-Secuestro del novio de Falete... lo dicho: increíble. ¿Qué puede llevar a alguien a fingir su secuestro? ¿Nos quedaremos sin ver a Falete vestido de Pronovias? Habían anunciado su boda para diciembre, ¿estamos ante otra No-Boda?
¿Lo siguiente qué será? ¿La No-Crisis? Teoría que defiende mi amigo Oliver que está convencido que la crisis está inventada por "los de arriba" para que frenemos el descontrolado consumismo.
Así que mi propósito de enmienda de hacer de este blog el referente económico-político-social del momento, se queda, de momento, en lo social.
Hasta tenía decidido cambiarle el título al blog y ponerle "La Mirada No-Crítica".
lunes, 20 de octubre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
¿QUÉ MUERTE DESEAS PARA MI?
Con ocho o nueve años me recuerdo dibujando ataúdes con mi nombre, una fecha próxima y un D.E.P. en los libros del cole. Disfrutaba viendo las caras atónitas de mis amiguitas diciéndome que cómo era capaz de dibujar mi propio cajón. Luego vino la época de la leyenda urbana de que si recitabas el Padre Nuestro al revés de espaldas a un espejo y al acabarlo te girabas, veías tu propio entierro. Ahí que me planté yo, pero entre que me dio un poco de repelús y que me hice un lío con la oración, no acabé. Pero me quedé con ganas de ver quien iba a ir a mi funeral. Siempre he fantaseado y bromeado con mi muerte, debe ser porque no le tengo miedo o por llevar la contraria, no sé. Soy de las que digo ante algún dolor: "será una enfermedad terminal", más que por hacer la gracia, por ver la cara de asombro de quien me escucha y por quitarle hierro al asunto.
Hace un año que se inauguró el tranvía en Tenerife. Empezó tiempo antes a circular una información, supuestamente oficial, de que se esperaban ocho muertos el primer año de su puesta en marcha. Yo ya pensé que iba a ser la víctima número uno. Pa ser la quinta, ser la primera y así salgo en el telediario, no? Pues nada, el tranvía no me ha matado, pero nunca se sabe...
Luego con mi viaje a Tailandia pensé que mi muerte la provocaría un tsunami, y tampoco.
Ayer veía en las noticias que un alto índice de peatones mueren al se arrollados cuando cruzan el paso de peatones hablando por el móvil o escuchando música. "Así moriré yo" pensé ayer. Además lo pensé totalmente convencida de que así sería mi ¿final? ya que siempre cruzo oyendo música y en cada paso de cebra, me pregunto si será el último. Ahora al volante de mi Pakirrín (al que todavía no quiero como debería) las posibilidades de morir en la carretera, se multiplican. Y estoy preparada.
Ahora he decidido informarme sobre el testamento vital. Creo que es una especie de voluntad de que no te reanimen si estás en muerte cerebral o postrado en una cama con una enfermedad sin remedio, pero aun no estoy muy enterada del tema. Me fascina la idea de hacer testamento, pero dado que no tengo pertenencias más allá de ropa falsa traída de Tailandia, a mi Pakirrín (que como no lo quiero nada, que se lo quede quien quiera) y un perchero lleno de bolsos de Zara y H&M, pues no tiene mucho sentido, así que el tema del testamento vital, me encanta.
Pero nada, por mucho que imagine mi futura muerte y piense cómo y cúando será, aquí sigo, vivita y coleando.
Y a ti, ¿como te gustaría morir?
miércoles, 8 de octubre de 2008
UNA BODA EN TAILANDIA
La boda fue el domingo 24 de agosto, un día después de mi cumpleaños. Nuestro propósito era acostarnos pronto, porque para la primera de las tres ceremonias, nos venían a recoger a las cinco de la mañana.
La segunda semana del viaje, la pasamos en Bangkok, en un hotelazo de cinco estrellas gran lujo en el que todo el día nos hacían la pelota porque éramos clientes VIPS. La razón es que la madre de la novia es la Gobernanta de aquel impresionante rascacielos de 36 plantas en el que me sentí la Baronesa Tyssen, bueno no, mejor, la princesa Letizia. Cada tarde nos dejaban dos orquídeas sobre las almohadas de la inmensa cama en la que mi Príncipe y yo ni nos encontrábamos. Recuerdo que al llegar a la habitación me dijo: "me acabo de enamorar....mira la pedazo de pantalla plana que tenemos... La amo". También nos obsequiaban con una bandeja de canapés, chocolates, fruta y un precioso centro de flores diferente cada día.
La noche antes de la boda, tocaron a la puerta para entregarnos una botella de vino chileno muy rico y que no dudamos en bebernos, de parte del director. Volvió a sonar el timbre y allí estaba una señora muy bien vestida que me entregó un precioso ramo de rosas blancas. Me disponía a explicarle que la que se casaba al día siguiente no era yo, que estaban en la habitación de al lado, cuando oí que me decía: "esto es de parte de mi jefa, feliz cumpleaños". Un detallazo, que luego supe que casi le cuesta su puesto de trabajo a la subgobernanta que me entregó las flores, porque la madre de la novia le había encargado también una tarta y a la pobre se le olvidó. Así que la noche acabó más tarde de lo que teníamos previsto. Y a las 4.30 en pié.
Vestidos con ropa normal, fuimos a las seis de la mañana a darle comida a los monjes budistas. Estos monjes viven de la comida que les entregan los tailandeses, y la ceremonia consistía en esperar a que pasasen y darles comida llevada en bolsas, arrodillarse y esperar su bendición. Cuando los novios dieron comida a unos cuatro o cinco, nos dejaron darle nosotros. Me gustó, fue un acto sencillo y humilde, muy íntimo, ya que solo íbamos unas siete personas.
Luego al hotel a descansar para la segunda ceremonia, la tailandesa, con el traje típico azul que puse en el blog y que una semana antes habíamos alquilado. Allí que me planté yo, enjoyada como Sarita Montiel, por cierto, ¿alguien sabe que es de ella?.
Bueno, esa ceremonia constaba de muchas partes, en una de ellas, mi Príncipe y yo tuvimos protagonismo, ya que teníamos que permanecer detrás de los novios mientras ellos recibían arrodillados ofrendas y buenos deseos sobre agua que los invitados vertían sobre sus manos unidas. Nuestra única misión era sonreír, y al final nos dedicábamos a hablar entre nosotros con la sonrisa puesta y bajito. Yo le decía al novio: "como vengan más se te van a quedar las manos arrugadas de tanta agua", mi amor me decía: "tengo agujetas de sonreír tanto, ¿cuándo acaba esta fila de gente?" y todo esto sin abrir la boca y sonriendo.
Otra vez a la habitación, hasta una siestita que nos echamos agotados de tanto protocolo tailandés. Y vuelta al cambio de vestuario. Y me puse mi vestido rojo, y se armó la de Dios...Si señores, triunfé. Llegué a la suite de los novios (más grande que mi casa y de la de cualquiera de ustedes) que estaba llena de tailandeses y se oyó un sonido de admiración que nunca olvidaré, pero que soy incapaz de reproducir, y ahí casi me muero de la verguenza. Corrí a sentarme en un sillón y miré a mi Príncipe a ver si con la mirada me decía que había provocado tal aluvión de piropos y miradas que siguieron a ese momento. Llegamos a la conclusión que era mi escote. Que le vamos a hacer si una va bien servida.
Bajamos al buffet a la boda europea, con algunas diferencias como que los novios no tenían ni mesa, ni cenaban, se paseaban entre todas las mesas sacándose fotos con los invitados, muertos de hambre, haciendo reverencias y recibiendo bendiciones y luego una entrevista que les hacía un amigo suyo sobre el escenario, sobre como se habían enamorado, que les gustaba el uno del otro y algunas cosas más de las que no nos enteramos ni nosotros ni el novio, ya que eran en tailandés. Al final, el novio dijo que iba a decir una palabras en español y dijo algo que me hizo llorar: " gracias a mamá porque no te lo pensaste dos veces en venir a mi boda. Te quiero. Gracias a mi mejor amigo por venir, y a su novia que ahora también es mi mejor amiga". Y yo pañuelo en mano, moqueando y subiéndome el escote para no hacer un momento Sabrina Salerno con el Boys, boys, boys, como ya predijo mi 4denoviembre. Lo sentí de corazón, llevábamos cuatro días pateándonos la cuidad de Bangkok juntos, los novios, la madre y nosotros, vivimos y vimos tanto juntos que ya éramos íntimos.
En todo aquel remolino de gente, se nos acercó un señor a saludarnos, yo por la pinta intuí que se trataba del director del hotel. Le pregunté a la novia y me dijo que si, entre la multitud. Para mi sorpresa el señor hablaba español, entonces empecé con una retahíla de peloteo y agradecimientos por todas las atenciones, la botella de vino, lo perfecto que había estado todo. Él muy gentil y un poco avergonzado no dejaba de repetirme que de nada, que él no había hecho nada, pero muy agradecido y un poco desconcertado. Le eché la culpa a mi escote, como cuando en España algo va mal y le echamos el muerto a La Pantoja, pues lo mismo yo con mi vestido. Cuando se fue, me dijo la madre del novio: "que simpático ese señor, el que hablaba español, la mujer es tailandesa y es secretaria en el hotel, él es americano y es auxiliar de vuelo". Socorro, "¿pero no era el director del hotel?" No, no era, el director no había podido ir a la boda. Estupendo, con el único ser que hablo en español en 15 días sin parar de hablar inglés, y no nos entendemos.
Después, a las nueve de la noche, sin baile, ni una copita ni nada, todos en tropel a despedir a los novios en su suite. De ese momento es la foto que les dejo, de como estaba decorada la cama con flores. Tras una serie de ritos y más bendiciones, cada una pa su cuarto y a dormir.
martes, 7 de octubre de 2008
CON MORALEJA...
Respuestas de un médico práctico
1. Los ejercicios cardiovasculares prolongan la vida, ¿es verdad?
Su corazón fue hecho para latir una cantidad de veces y basta.....no desperdicie esos latidos en ejercicios, todo se gasta. Acelerar su corazón no hará que ud viva mas, eso es como decir que usted prolonga la vida de su coche conduciendo mas deprisa. ¿Quiere vivir mas?: Duerma una siesta.
2. ¿Debo dejar las carnes rojas y comer mas frutas y vegetales?
Usted tiene que entender la lógica de la eficiencia ¿Qué come la vaca?: Alfalfa. ¿Qué es eso?. Vegetal. Entonces, un bife es nada mas que un mecanismo eficiente de poner vegetales en su sistema. ¿Necesita granos?: Coma pollo.
3. ¿Debo reducir el consumo de alcohol?
De ninguna manera. El vino esta hecho de fruta. El Coñac es un vino destilado. Todo esto significa que ellos sacan el agua de la fruta de manera que ud obtenga el mayor provecho de ella. La cerveza también esta hecha de granos. Puede a darle.
5. ¿Los fritos son perjudiciales?
Usted no me está escuchando....Hoy en día la comida se fríe en aceite vegetal. En verdad quedan impregnadas en aceite vegetal. ¿Como ingerir mas vegetales puede ser perjudicial para Ud ?
6. ¿Las flexiones ayudan a reducir la grasa?
Absolutamente NO. Ejercitar un músculo solamente hace que este aumente de tamaño.
7. El chocolate, ¿hace mal?
¿Usted es tonto?. ¡¡¡¡¡Cacao¡¡¡ Otro Vegetal¡¡¡. Es una comida buena para ser feliz.
Acuérdese: La vida no debe ser un viaje para la tumba con la intención de llegar con un cuerpo atrayente y bien conservado. Es mejor ajustar los pies en los estribos, cerveza en una mano, mucho sexo, un cuerpo totalmente gastado y usado y gritar: VALIO LA PENA , ¡¡¡¡¡¡¡¡ QUE VIAJE !!!!!!!!
POSDATA: SI CAMINAR FUERA SALUDABLE, EL CARTERO SERIA INMORTAL.
1. Los ejercicios cardiovasculares prolongan la vida, ¿es verdad?
Su corazón fue hecho para latir una cantidad de veces y basta.....no desperdicie esos latidos en ejercicios, todo se gasta. Acelerar su corazón no hará que ud viva mas, eso es como decir que usted prolonga la vida de su coche conduciendo mas deprisa. ¿Quiere vivir mas?: Duerma una siesta.
2. ¿Debo dejar las carnes rojas y comer mas frutas y vegetales?
Usted tiene que entender la lógica de la eficiencia ¿Qué come la vaca?: Alfalfa. ¿Qué es eso?. Vegetal. Entonces, un bife es nada mas que un mecanismo eficiente de poner vegetales en su sistema. ¿Necesita granos?: Coma pollo.
3. ¿Debo reducir el consumo de alcohol?
De ninguna manera. El vino esta hecho de fruta. El Coñac es un vino destilado. Todo esto significa que ellos sacan el agua de la fruta de manera que ud obtenga el mayor provecho de ella. La cerveza también esta hecha de granos. Puede a darle.
5. ¿Los fritos son perjudiciales?
Usted no me está escuchando....Hoy en día la comida se fríe en aceite vegetal. En verdad quedan impregnadas en aceite vegetal. ¿Como ingerir mas vegetales puede ser perjudicial para Ud ?
6. ¿Las flexiones ayudan a reducir la grasa?
Absolutamente NO. Ejercitar un músculo solamente hace que este aumente de tamaño.
7. El chocolate, ¿hace mal?
¿Usted es tonto?. ¡¡¡¡¡Cacao¡¡¡ Otro Vegetal¡¡¡. Es una comida buena para ser feliz.
Acuérdese: La vida no debe ser un viaje para la tumba con la intención de llegar con un cuerpo atrayente y bien conservado. Es mejor ajustar los pies en los estribos, cerveza en una mano, mucho sexo, un cuerpo totalmente gastado y usado y gritar: VALIO LA PENA , ¡¡¡¡¡¡¡¡ QUE VIAJE !!!!!!!!
POSDATA: SI CAMINAR FUERA SALUDABLE, EL CARTERO SERIA INMORTAL.
miércoles, 1 de octubre de 2008
AZUL OCURO CASI NEGRO

Estoy de capa caída. No estoy teniendo muy buen principio de otoño, no solo por los acontecimientos de la semana pasada con el coche. La vida a veces tiene esos parones en los que a pesar de no tener motivos reales para no ser feliz, simplemente no encuentras el motor que te impulse. El de la ilusión.
Pienso en la mala suerte de esa conocida que tras muchos meses buscando trabajo, encontró un señor mayor al que cuidar y a la semana le dio un infarto al pobre hombre. Pienso en amigas que no están pasando por buenos momentos, concretamente en mujeres que quieren reunir la fuerza para dejar de amar y no la encuentran. En familia que está muy lejos y que están dejando de serlo para separar sus vidas y las de sus hijos. Pienso en familias como la de Juanma que luchan para ese niño que quiere vivir. En gente que pasa penurias. En los 330 inmigrantes que llegaron ayer a Tenerife no en busca de una vida mejor, en busca de una vida digna. Pienso en todo eso para animarme y pasar esta semana tan azul oscura casi negra en la que me encuentro, pero no me ayuda.
Llamo a mi amigo Oliver para desahogarme y contarle que estoy hundida y me sentencia con un diagnóstico que me sorprende: “Cata, tu lo que tienes es una depresión post-parto. Estás rechazando a Pakirrín como esas madres que tras dar a luz sienten ese despego hacia sus bebés por el agobio que les supone el cambio de vida. Tienes que reconciliarte con él”.
¿Será eso verdad y estoy pasando una depresión post-parto sin haber estado nunca embarazada? ¿Alguien en este mundo ha sufrido algo así por un coche?
Todo lo que cuento aquí es verdad, no es la primera vez que lo digo, pero el otro día me llamó una amiga, preguntándome si me habían pasado en una semana todo lo que contaba en el post anterior sobre mi Pakirrín. Creía que me había inventado algunas cosas. Ojalá, pensé yo.
Muchos insisten en que lo bendiga o le cambie el nombre, hasta me han recomendado llamarlo Sacha, porque a la familia Thyssen le va mejor que a la Pantoja. Me niego, a las duras y a las maduras, ya tendrán tiempos mejores.
Pienso en la mala suerte de esa conocida que tras muchos meses buscando trabajo, encontró un señor mayor al que cuidar y a la semana le dio un infarto al pobre hombre. Pienso en amigas que no están pasando por buenos momentos, concretamente en mujeres que quieren reunir la fuerza para dejar de amar y no la encuentran. En familia que está muy lejos y que están dejando de serlo para separar sus vidas y las de sus hijos. Pienso en familias como la de Juanma que luchan para ese niño que quiere vivir. En gente que pasa penurias. En los 330 inmigrantes que llegaron ayer a Tenerife no en busca de una vida mejor, en busca de una vida digna. Pienso en todo eso para animarme y pasar esta semana tan azul oscura casi negra en la que me encuentro, pero no me ayuda.
Llamo a mi amigo Oliver para desahogarme y contarle que estoy hundida y me sentencia con un diagnóstico que me sorprende: “Cata, tu lo que tienes es una depresión post-parto. Estás rechazando a Pakirrín como esas madres que tras dar a luz sienten ese despego hacia sus bebés por el agobio que les supone el cambio de vida. Tienes que reconciliarte con él”.
¿Será eso verdad y estoy pasando una depresión post-parto sin haber estado nunca embarazada? ¿Alguien en este mundo ha sufrido algo así por un coche?
Todo lo que cuento aquí es verdad, no es la primera vez que lo digo, pero el otro día me llamó una amiga, preguntándome si me habían pasado en una semana todo lo que contaba en el post anterior sobre mi Pakirrín. Creía que me había inventado algunas cosas. Ojalá, pensé yo.
Muchos insisten en que lo bendiga o le cambie el nombre, hasta me han recomendado llamarlo Sacha, porque a la familia Thyssen le va mejor que a la Pantoja. Me niego, a las duras y a las maduras, ya tendrán tiempos mejores.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
VENDO A PAKIRRÍN POR 200 €
Esta es de esas semanas en las que lo que más me apetece es rezar con todas mis fuerzas para que pase rápido y termine de una vez. Todo me sale mal, hasta me estoy pensando poner la primitiva por si se rompe la máquina, porque tocarme ni de coña, lo sé. Y como dice mi compañero de trabajo, solo llevas dos, aun te queda una más para completar el trío de la mala suerte… Pero empecemos por el principio.
Lunes por la mañana. Se me pegan las sábanas, la almohada y el edredón. Cuando me cuesta levantarme por las mañanas siempre me levanto maldiciendo al culpable de no meterme en la cama antes de las once. Este lunes me tocó levantarme y acordarme de toda la familia de Mercedes Milá, de Zeepeling y de todos los que hacen Gran Hermano. Iba yo en mi Pakirrín, pensando en tanta persona y personaje, en como encuentran a esa gente por España, o en realidad, como esa gente encuentra un camino en Gran Hermano y se atreven a perder algo tan esencial para mi como el anonimato. Pues en eso iba yo entretenida camino al trabajo cuando le di un “golpecito” a un pequeño muro que separa las vías del tranvía, controlé el coche y seguí pensando que le había dado un buen chuchazo, pero orgullosa de lo bien que había manejado el volante y de lo airosa que salí de la situación (por ir pensando en Gran Hermano) No más de un kilómetro más adelante, se me colocó un coche en paralelo y el conductor, muy gentilmente, me gritó que había dejado el tapacubos por detrás y que “mejor subes y lo coges”. Dada mi poca idea de coches, después de las darle las gracias continué unos metros intentando visualizar un tapacubos y al mirar la hora que era y la vuelta que tenía que dar para ir a buscarlo, decidí dejarlo por el camino y seguí rumbo a mi trabajo al volante de mi Pakirrín, como una diva. A los cinco minutos y ya muy cerca de mi zona de aparcamientos en batería (tengo miedo escénico a aparcar con un coche detrás y desde que me lo compré no lo he hecho nunca, ya lo se, increíble) ya empecé a notar que algo no iba bien. Al pararme para aparcar vi que tenía la rueda picada y totalmente en el suelo. Allí que lo dejé y me fui al trabajo. Más tarde un compañero me daría una lección práctica de cómo cambiar una rueda, que me pareció asombrosamente fácil, más que aparcar eso seguro y a la tarde al taller. “Una ruedita te saldrá unos 60 €” me decía todo el mundo. Factura real: dos ruedas nuevas (las mías no se fabrican ya y hay que ponerle las dos de delante), la llanta tocada, alinearlas y mano de obra: 200€. ¡Y todo eso un lunes!
Anoche gala de expulsión, me volví a dormir a las tantas y esta mañana pensando yo en el porque de que España siempre echa de la casa de Guadalix a los más divertidos y deja a los muebles de Ikea que ni hablan dentro, di marcha atrás para intentar aparcar como una persona normal (sin que fuera en batería) envalentonada con que la calle estaba desierta y en lo que me puse oí una pita y al mismo tiempo un choque… Le dí al de atrás… Casi me da algo, pero más me dio al ver que salí del coche un huracán encabronado en forma de mujer pegándome gritos y llamándome poco menos que subnormal. Mientras oía sus gritos y me daba cuenta de la magnitud de la catástrofe (que no fue tal, pero hoy lo veo todo negro) vi al hijo de la mujer dando brincos como un loco de contento en la parte de atrás del coche, tendría unos cuatro años y ni silla ni nada, pero la subnormal era yo... Nunca me había pasado, no sabía ni donde tenía los papeles del seguro, ni como me llamaba, ni en qué país vivía. Y aquella que seguía gritándome. Mi Pakirrín no tenía ni un rasguño, pero el del Huracán Mich si, pero una raspadita de nada.
Llegué al trabajo atacada pero más por la bronca que por el choque. A la media hora me llama la energúmena (eso mismo pensará ella de mi) para pedirme mi matrícula… Llevo dos meses con coche y aun no me la se del todo, los números si, pero las letras dudo, pero ahí estuvo Dios (que a veces me escucha) para iluminarme. Al descubrir que era yo y no mi madre que es la titular del seguro, me dijo: “¿ah, pero eres tu la que me chupaste el coche esta mañana?” y tentada estuve de decirle: “señora, yo a usted esta mañana no le he chupado nada” pero me acobardé por si atravesaba el móvil para matarme.
Todo esto me está haciendo replantearme muchas cosas: ¿soy la nueva Tamara Falcó al volante? ¿por qué me compré un coche con lo feliz que era yo viviendo en transporte público? ¿será que la Pantoja va a ser gafe de verdad y no tendría que haber bautizado a mi coche Pakirrín?
Y todo por ir pensando en Gran Hermano.
Lunes por la mañana. Se me pegan las sábanas, la almohada y el edredón. Cuando me cuesta levantarme por las mañanas siempre me levanto maldiciendo al culpable de no meterme en la cama antes de las once. Este lunes me tocó levantarme y acordarme de toda la familia de Mercedes Milá, de Zeepeling y de todos los que hacen Gran Hermano. Iba yo en mi Pakirrín, pensando en tanta persona y personaje, en como encuentran a esa gente por España, o en realidad, como esa gente encuentra un camino en Gran Hermano y se atreven a perder algo tan esencial para mi como el anonimato. Pues en eso iba yo entretenida camino al trabajo cuando le di un “golpecito” a un pequeño muro que separa las vías del tranvía, controlé el coche y seguí pensando que le había dado un buen chuchazo, pero orgullosa de lo bien que había manejado el volante y de lo airosa que salí de la situación (por ir pensando en Gran Hermano) No más de un kilómetro más adelante, se me colocó un coche en paralelo y el conductor, muy gentilmente, me gritó que había dejado el tapacubos por detrás y que “mejor subes y lo coges”. Dada mi poca idea de coches, después de las darle las gracias continué unos metros intentando visualizar un tapacubos y al mirar la hora que era y la vuelta que tenía que dar para ir a buscarlo, decidí dejarlo por el camino y seguí rumbo a mi trabajo al volante de mi Pakirrín, como una diva. A los cinco minutos y ya muy cerca de mi zona de aparcamientos en batería (tengo miedo escénico a aparcar con un coche detrás y desde que me lo compré no lo he hecho nunca, ya lo se, increíble) ya empecé a notar que algo no iba bien. Al pararme para aparcar vi que tenía la rueda picada y totalmente en el suelo. Allí que lo dejé y me fui al trabajo. Más tarde un compañero me daría una lección práctica de cómo cambiar una rueda, que me pareció asombrosamente fácil, más que aparcar eso seguro y a la tarde al taller. “Una ruedita te saldrá unos 60 €” me decía todo el mundo. Factura real: dos ruedas nuevas (las mías no se fabrican ya y hay que ponerle las dos de delante), la llanta tocada, alinearlas y mano de obra: 200€. ¡Y todo eso un lunes!
Anoche gala de expulsión, me volví a dormir a las tantas y esta mañana pensando yo en el porque de que España siempre echa de la casa de Guadalix a los más divertidos y deja a los muebles de Ikea que ni hablan dentro, di marcha atrás para intentar aparcar como una persona normal (sin que fuera en batería) envalentonada con que la calle estaba desierta y en lo que me puse oí una pita y al mismo tiempo un choque… Le dí al de atrás… Casi me da algo, pero más me dio al ver que salí del coche un huracán encabronado en forma de mujer pegándome gritos y llamándome poco menos que subnormal. Mientras oía sus gritos y me daba cuenta de la magnitud de la catástrofe (que no fue tal, pero hoy lo veo todo negro) vi al hijo de la mujer dando brincos como un loco de contento en la parte de atrás del coche, tendría unos cuatro años y ni silla ni nada, pero la subnormal era yo... Nunca me había pasado, no sabía ni donde tenía los papeles del seguro, ni como me llamaba, ni en qué país vivía. Y aquella que seguía gritándome. Mi Pakirrín no tenía ni un rasguño, pero el del Huracán Mich si, pero una raspadita de nada.
Llegué al trabajo atacada pero más por la bronca que por el choque. A la media hora me llama la energúmena (eso mismo pensará ella de mi) para pedirme mi matrícula… Llevo dos meses con coche y aun no me la se del todo, los números si, pero las letras dudo, pero ahí estuvo Dios (que a veces me escucha) para iluminarme. Al descubrir que era yo y no mi madre que es la titular del seguro, me dijo: “¿ah, pero eres tu la que me chupaste el coche esta mañana?” y tentada estuve de decirle: “señora, yo a usted esta mañana no le he chupado nada” pero me acobardé por si atravesaba el móvil para matarme.
Todo esto me está haciendo replantearme muchas cosas: ¿soy la nueva Tamara Falcó al volante? ¿por qué me compré un coche con lo feliz que era yo viviendo en transporte público? ¿será que la Pantoja va a ser gafe de verdad y no tendría que haber bautizado a mi coche Pakirrín?
Y todo por ir pensando en Gran Hermano.
viernes, 19 de septiembre de 2008
UNA HISTORIA DE AMOR

Él vivía en una pequeña isla. Como tanta gente, se sentía desubicado, no encontraba su camino. No era feliz.
Decidió irse al extranjero. Huir, pensarían muchos, de la familia, de la isla con la tediosa rutina que impregna los pueblos pequeños. De nuevo lo intentaba, ya que no era la primera vez que marchaba en busca de su vida.
Eligió Inglaterra de nuevo, un pequeño pueblo, verde, tranquilo. Tan parecido a la isla que dejó atrás, pero con el anonimato como aliado.
Encontró un trabajo que le gustaba, nada más llegar. Ese era su principal problema y al poco estaba solventado. Una familia que le acogió en su casa y que hoy en día siente como suya. Pero no sabía que hacer con su tiempo libre. Se aburría.
Habló con su jefe y le dijo que prefería trabajar también los sábados, que el fin de semana se le hacía interminable. Una compañera de trabajo le recomendó una página de Internet en la que ocupar su tiempo. Allí conoció a varias personas, pero seguía aburrido. A los pocos días una chica le llamó la atención: “muchas se notaban forzadas y como fingiendo, y a ella la noté natural. Ella era transparente, no sé, me gustó”, me contó él dos años después.
Empezaron a hablar a diario, se enviaron fotos, se gustaron. A los dos meses hablaban como si fueran novios. Ya había comenzado algo imparable: llamadas, emails, chateo, anhelos de conocerse…amor.
Ella vivía en la otra parte de mundo, pero no les importaba porque con lo difícil que es encontrar un amor, una compañera, no tenían derecho a quejarse ni por la distancia.
A los cuatro meses se subió a un avión para conocerla y pasar 45 días en un continente extraño, para probar si todo lo que sentían, se confirmaba en las distancias cortas.
Él llegó, se saludaron y la abrazó. En ese momento no recordaba que las muestras de amor no están bien vistas allí. Ella con disimulo lo apartó. Cuando llevaban cinco minutos juntos sentían que estaban unidos desde hacía años.
Él llegó, se saludaron y la abrazó. En ese momento no recordaba que las muestras de amor no están bien vistas allí. Ella con disimulo lo apartó. Cuando llevaban cinco minutos juntos sentían que estaban unidos desde hacía años.
Ella, desde hacía años, iba a rezar a un Buda en la calle, costumbre de hombres y mujeres que buscan un buen esposo/a, allí pedía además, encontrar un amor que no fuera de su país, en donde los hombres son muy machistas. Él conocía la historia y al sexto día de estar juntos, ante ese Buda le pidió matrimonio regalándole un precioso anillo con dos brillantes. Ella le dijo un si rotundo.
Aun tuvieron que pasar dos años de ausencias, de viajes, de emails, de teléfonos, de desear que todo acabara y estar por fin juntos.
Este verano se casaron, enamorados, aliviados, deseosos de estar juntos. Eso aun no ha ocurrido, ella sigue en su país y él en Inglaterra. La burocracia les aleja, pero solo por unos meses. En Enero ella dejará su vida en su país y se unirán por fin.
Yo tuve la suerte de ver el penúltimo capítulo de esta historia de amor, estuve en su boda este verano, en Tailandia.
martes, 16 de septiembre de 2008
AGRADECIDA Y EMOCIONADA
Siempre me pasa lo mismo. Llevo más de una semana sin escribir y no es por falta de ganas, sino porque no me sale nada. Y mira que me pasan cosas. Estoy inmersa en una crisis- existencial-literario-bloguera, que tenía confundida con una depresión post-vacacional, pero que resultó que era vagancia y cero ganas de trabajar.
Alguno de mis fieles me llegó a estepar una frase que se me quedó grabada a fuego, que me indignó en los primeros instantes y que luego asumí por toda la razón que tenía. La frase decía: “tú lo que eres es una yonki del papel cuché y te la sopla el viaje”. Eso me hizo plantearme se soy en realidad una freaky del papel cuché y de la información en general.
En mi trabajo tengo días y semanas de mucho lío y otras épocas en las que hay muchos huecos en los que no hacemos nada y gracias a internet rellenamos esos espacios. Las primeras semanas ocupaba esas horas muertas en leerme todas las noticias de los periódicos nacionales (sigo con esa afición a la realidad en papel y en formato telediario, que las noticias son el mejor reality del mundo) y en mi email. Luego, se me hacía pesado y así fue como di con el Bolo de Mercedes Milá, luego llegó este blog. El otro día me daba cuenta de que tenía 5.000 visitas, y me sentí un pelín orgullosa, pero lo justito, no se me ha subido la fama a la cabeza… aun. Fue un momento “agradecida y emocionada, solamente puedo decir: gracias por venir”.
Y en estas estamos cuando el domingo empieza Gran Hermano 10… Siempre he visto GH, y no solo lo veo sino que lo digo, osea, que no voy por ahí de enterada y mentirosa diciendo que no lo veo por vergüenza…. La edición que a penas seguí fue la de Pepe y Dayron, y haciendo memoria, no recuerdo por qué no lo vi.
Antes que comience GH me pregunto si habrá frases irrepetibles del tipo: “¡Nadie!” de Bea la Legionaria, esa gran señora. El “no lloréis que me voy a casar con ella” o “lo nuestro es una simbiosis” del gran Jorge Berrocal, ese gran poeta. O esas conversaciones ininteligibles de las gemelas que siempre iban acompañadas de subtítulos. Pensé que el GH 9 iba a ser insuperable. Me encantó la forma de hacer un gran hermano dentro de otro y “engañar” a los concursantes. Pero el 10 es un número redondo y salvo catástrofe, me engancharé como todos los años.
¿Lo vivimos juntos?
Alguno de mis fieles me llegó a estepar una frase que se me quedó grabada a fuego, que me indignó en los primeros instantes y que luego asumí por toda la razón que tenía. La frase decía: “tú lo que eres es una yonki del papel cuché y te la sopla el viaje”. Eso me hizo plantearme se soy en realidad una freaky del papel cuché y de la información en general.
En mi trabajo tengo días y semanas de mucho lío y otras épocas en las que hay muchos huecos en los que no hacemos nada y gracias a internet rellenamos esos espacios. Las primeras semanas ocupaba esas horas muertas en leerme todas las noticias de los periódicos nacionales (sigo con esa afición a la realidad en papel y en formato telediario, que las noticias son el mejor reality del mundo) y en mi email. Luego, se me hacía pesado y así fue como di con el Bolo de Mercedes Milá, luego llegó este blog. El otro día me daba cuenta de que tenía 5.000 visitas, y me sentí un pelín orgullosa, pero lo justito, no se me ha subido la fama a la cabeza… aun. Fue un momento “agradecida y emocionada, solamente puedo decir: gracias por venir”.
Y en estas estamos cuando el domingo empieza Gran Hermano 10… Siempre he visto GH, y no solo lo veo sino que lo digo, osea, que no voy por ahí de enterada y mentirosa diciendo que no lo veo por vergüenza…. La edición que a penas seguí fue la de Pepe y Dayron, y haciendo memoria, no recuerdo por qué no lo vi.
Antes que comience GH me pregunto si habrá frases irrepetibles del tipo: “¡Nadie!” de Bea la Legionaria, esa gran señora. El “no lloréis que me voy a casar con ella” o “lo nuestro es una simbiosis” del gran Jorge Berrocal, ese gran poeta. O esas conversaciones ininteligibles de las gemelas que siempre iban acompañadas de subtítulos. Pensé que el GH 9 iba a ser insuperable. Me encantó la forma de hacer un gran hermano dentro de otro y “engañar” a los concursantes. Pero el 10 es un número redondo y salvo catástrofe, me engancharé como todos los años.
¿Lo vivimos juntos?
martes, 9 de septiembre de 2008
DEPRE Y ENDUQUESADA
Tengo una depresión post-vacacional de caballo. El otro día oí que esta dolencia no existía y que solo era vagancia… Estupendo, soy una vaga.
He pasado unas vacaciones perfectas, mi viaje, lo que viví, lo que vi, lo que nos reímos, fue todo tan de película... Miro las fotos (unas dos veces al día y son 700, así que estoy fatal) y pienso que fue un sueño.
Uno de mis propósitos en el viaje era vivirlo en todo momento y ser consciente de donde estaba, atrapar cada instante, cada paisaje, cada coco que me bebía, cada playa en la que me tumbaba, cada pez entre el que nadaba… y si lo hice ¿por qué tengo la sensación de que todo pasó sin que yo estuviera allí?
No me sale nada, viví los mejores días que recuerdo en años y no me sale contar nada de Tailandia. Y no sé por qué.
Llego a Barajas el día 29 después de estar desconectada del mundo. Ansiosa de información de prensa rosa y necesitada de un chute de “Hola” y “Cuore” (para que lo voy a negar) me abalanzo al quiosco y miro atónita como la nueva nariz de Leticia copa todas las portadas. Como llegué corriendo como una loca, de refilón se me dio un aire a Michael Jackson. Si yo a la Leti la adoro y la vi así, cómo la habrá visto Peñafiel, me pregunté.
Al empaparme las revistas y ponerme al día, me doy cuenta que hay un tema que ha sido capaz de eclipsar el nuevo rostro de la Princesa: la No-Boda de la Duquesa de Alba (el término no-boda me fascina e intento usarlo a diario en mi vida cotidiana). Veo atónita la entrevista de Peñafiel (pintado como una puerta) y a una Duquesa que subtitulan lo que dice y yo no se por qué si se le comprende todo lo que habla, hay que concentrarse un poco, pero la terminas entendiendo. La veo, la escucho y no salgo de mi asombro. Pienso y escribo desde ese día como mi nick de messenger: “de mayor quiero ser como la Duquesa, pero con menos botox para que se me mueva la boca cuando hablo”.
Cayetana: que grande eres. Con 80 años y te quieres casar, y quieres viajar con tu amor, que te acompañe al cine y a los toros, no vivir en pecado… y a tus hijos no les va el plan. Tú que tal libre eres, que has hecho lo que te ha dado la gana toda la vida, que si tu casa se desmorona no te mata porque nunca estás dentro, que veraneas en Ibiza y con bikini de flores, que no te cabe una pulsera más en el pie, que en tu mundo los estampados de flores combinan genial con los cuadros escoceses… ¿por qué le haces caso a tus hijos? Cásate.
He pasado unas vacaciones perfectas, mi viaje, lo que viví, lo que vi, lo que nos reímos, fue todo tan de película... Miro las fotos (unas dos veces al día y son 700, así que estoy fatal) y pienso que fue un sueño.
Uno de mis propósitos en el viaje era vivirlo en todo momento y ser consciente de donde estaba, atrapar cada instante, cada paisaje, cada coco que me bebía, cada playa en la que me tumbaba, cada pez entre el que nadaba… y si lo hice ¿por qué tengo la sensación de que todo pasó sin que yo estuviera allí?
No me sale nada, viví los mejores días que recuerdo en años y no me sale contar nada de Tailandia. Y no sé por qué.
Llego a Barajas el día 29 después de estar desconectada del mundo. Ansiosa de información de prensa rosa y necesitada de un chute de “Hola” y “Cuore” (para que lo voy a negar) me abalanzo al quiosco y miro atónita como la nueva nariz de Leticia copa todas las portadas. Como llegué corriendo como una loca, de refilón se me dio un aire a Michael Jackson. Si yo a la Leti la adoro y la vi así, cómo la habrá visto Peñafiel, me pregunté.
Al empaparme las revistas y ponerme al día, me doy cuenta que hay un tema que ha sido capaz de eclipsar el nuevo rostro de la Princesa: la No-Boda de la Duquesa de Alba (el término no-boda me fascina e intento usarlo a diario en mi vida cotidiana). Veo atónita la entrevista de Peñafiel (pintado como una puerta) y a una Duquesa que subtitulan lo que dice y yo no se por qué si se le comprende todo lo que habla, hay que concentrarse un poco, pero la terminas entendiendo. La veo, la escucho y no salgo de mi asombro. Pienso y escribo desde ese día como mi nick de messenger: “de mayor quiero ser como la Duquesa, pero con menos botox para que se me mueva la boca cuando hablo”.
Cayetana: que grande eres. Con 80 años y te quieres casar, y quieres viajar con tu amor, que te acompañe al cine y a los toros, no vivir en pecado… y a tus hijos no les va el plan. Tú que tal libre eres, que has hecho lo que te ha dado la gana toda la vida, que si tu casa se desmorona no te mata porque nunca estás dentro, que veraneas en Ibiza y con bikini de flores, que no te cabe una pulsera más en el pie, que en tu mundo los estampados de flores combinan genial con los cuadros escoceses… ¿por qué le haces caso a tus hijos? Cásate.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
UN PERSONAJE EN TAILANDIA
Me pasa algo extraño... Muchos me piden que ponga más fotos de Tailandia y que cuente mis vivencias y mi viaje. Otros están confusos con las anteriores fotos y piensan que sustituí el vestido rojo por el azul, lo que pasó es que fueron tres cermonias en un mismo día: la primera solo fue ir a dar comida a los monjes budistas, la segunda fue la ceremonia religiosa tailandesa en la que me puse ese vestido azul que alquilamos allí y la tercera fue la cena europea en la que me puse mi vestido rojo.
Pues lo raro es que viví los que probablemente hayan sido los mejores diecisiete dias de mi vida, y a mi solo me apetece hablar de la No-Boda de la Duquesa de Alba, de la nueva nariz de la Princesa Letizia, del supuesto padre del futuro hijo de la ministra francesa Rachida Dati, de la repentina boda de Alessandro Lequio con su ex-novia y de la inexplicable separación de Blanca y Fran Rivera. Supongo que será parte de la depresión post-vacacional en la que me encuentro sumergida, pero es lo que hay. Loca estoy por que llegue mañana para comprarme el "Hola" y leerme de principio a fin la entrevista de la Duquesa y su maduro e incomprendido amor.
Pero para parar el clamor popular, ahí va la segunda y última remesa de fotos de mi viaje con los comentarios pertinentes. Caerán algunos post más de Tailandia: hay tanto que contar... pero la vorágine del papel cuché y el panorama político americano con ese Obama que me fascina, coparán mis próximas entradas, si nada lo remedia.... Lo dicho, soy un personaje.
Este simpático simio es uno de los habitantes de Monkey Island, una pequeña parcela de playa y vegetación en medio del mar, totalmete habitada por monos. Son sociables ya que se alimentan de la comida que a diario les llevan los turistas. A este concretamente le vi tomarse un botellín de Pepsi sin respirar.

Uno de los maravillosos fondos de pantalla que hay en nuestro recorrido por Phi Phi Island, visto desde la lancha que nos llevaba.
En otra de las islitas en las que nos dejaban bucear y tumbarnos en sus arenas blancas, al sacar un trozo de pan o un plátano, cientos de peces se arremolinaban. Más que peces, pirañas, porque uno me dejó una cicatriz monísima en un pié. Esta es la mano de mi Príncipe, dándoles plátano, en la vida imaginé que un pez comiera plátano con esas ganas.

Esta playa solo está la mitad del día, según la marea. Nosotros fuimos por la tarde, cuando bajó la marea. Habíamos pasado por la mañana y no existía, era solo mar.

Altar budista con decenas de elefantes como ofrenda en plena calle.

Centro comercial en donde empezé a perder el control sobre mis actos y sobre mi Visa. Por culpa de estos lugares en los que impera el consumismo, voy a estar endeudada hasta el año que viene. Sírvase de ejemplo que en el viaje de ida llevamos 27kg de peso y dos maletas y a la vuelta vinimos con 75kg y cuatro maletas. Sin comentarios.

Recepción del hotelazo de cinco estrellas gran lujo en el que nos quedamos en Bangkok, donde se celebró la boda y que por cortesía de la madre de la novia que trabaja allí, éramos además clientes V.I.P. por un precio de risa.

Aquí celebramos mi cumpleaños con una cenita en el mayor rascacielos de Bangkok. Con estas vistas hasta se me olvidó que cumplía 32.

Frutas que nos llevaban a diario a nuestra habitación, acompañadas de canapés y chocolates y un centro de flores.

Una de las dos orquídeas que dejaban cada tarde sobre nuestras almohadas en el hotel. ¿A qué esta preciosa esta foto? La descubrí cuando ya nos habíamos marchado de allí. La había hecho mi Príncipe con una super cámara de fotos que se compró cuando a él también le poseyó la fiebre consumista. Una belleza.
Pues lo raro es que viví los que probablemente hayan sido los mejores diecisiete dias de mi vida, y a mi solo me apetece hablar de la No-Boda de la Duquesa de Alba, de la nueva nariz de la Princesa Letizia, del supuesto padre del futuro hijo de la ministra francesa Rachida Dati, de la repentina boda de Alessandro Lequio con su ex-novia y de la inexplicable separación de Blanca y Fran Rivera. Supongo que será parte de la depresión post-vacacional en la que me encuentro sumergida, pero es lo que hay. Loca estoy por que llegue mañana para comprarme el "Hola" y leerme de principio a fin la entrevista de la Duquesa y su maduro e incomprendido amor.
Pero para parar el clamor popular, ahí va la segunda y última remesa de fotos de mi viaje con los comentarios pertinentes. Caerán algunos post más de Tailandia: hay tanto que contar... pero la vorágine del papel cuché y el panorama político americano con ese Obama que me fascina, coparán mis próximas entradas, si nada lo remedia.... Lo dicho, soy un personaje.
Este simpático simio es uno de los habitantes de Monkey Island, una pequeña parcela de playa y vegetación en medio del mar, totalmete habitada por monos. Son sociables ya que se alimentan de la comida que a diario les llevan los turistas. A este concretamente le vi tomarse un botellín de Pepsi sin respirar.
Uno de los maravillosos fondos de pantalla que hay en nuestro recorrido por Phi Phi Island, visto desde la lancha que nos llevaba.
Esta playa solo está la mitad del día, según la marea. Nosotros fuimos por la tarde, cuando bajó la marea. Habíamos pasado por la mañana y no existía, era solo mar.
Altar budista con decenas de elefantes como ofrenda en plena calle.
Centro comercial en donde empezé a perder el control sobre mis actos y sobre mi Visa. Por culpa de estos lugares en los que impera el consumismo, voy a estar endeudada hasta el año que viene. Sírvase de ejemplo que en el viaje de ida llevamos 27kg de peso y dos maletas y a la vuelta vinimos con 75kg y cuatro maletas. Sin comentarios.
Recepción del hotelazo de cinco estrellas gran lujo en el que nos quedamos en Bangkok, donde se celebró la boda y que por cortesía de la madre de la novia que trabaja allí, éramos además clientes V.I.P. por un precio de risa.
Aquí celebramos mi cumpleaños con una cenita en el mayor rascacielos de Bangkok. Con estas vistas hasta se me olvidó que cumplía 32.
Frutas que nos llevaban a diario a nuestra habitación, acompañadas de canapés y chocolates y un centro de flores.

Una de las dos orquídeas que dejaban cada tarde sobre nuestras almohadas en el hotel. ¿A qué esta preciosa esta foto? La descubrí cuando ya nos habíamos marchado de allí. La había hecho mi Príncipe con una super cámara de fotos que se compró cuando a él también le poseyó la fiebre consumista. Una belleza.
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